A velocidad warp

septiembre 10, 2016 Área 52 Cine Espectáculos Nacionales

startrek

No puedo decirles algo sobre Star Trek que no sepan ya. Desde que la productora Bad Robot la trajo de regreso con esa genial producción del 2009, con J.J. Abrams al comando de un elenco multiestelar, la historia tomó nuevos bríos, así como un nuevo e importante lugar en el ámbito de la ciencia ficción global (sin mencionar en el cinematográfico). Incluso a quienes nunca nos llamó la atención las aventuras de la U.S.S. Enterprise, disfrutamos de este “revival” – siempre fui más fan de Star Wars, la verdad-.

La secuela también tuvo lo suyo y, aunque a algún gracioso se le hizo fácil arruinar la sorpresa que representaba la verdadera identidad del villano en turno, la aventura de nuevo estuvo a la altura de las expectativas. Era obvio que una tercera parte llegaría tarde o temprano…

Y aquí estoy, recién salí de la sala 4DX de Cinépolis Paseos Acoxpa, a pesar de todo, con una sonrisa en el rostro, pues James T. Kirk, Spok, el Dr. McCoy, Scotty, Uhura, Chekov y compañía lo volvieron a hacer. Con todo y que Abrams dejó el mando de esta nueva aventura en las manos de Justin Lin, cuyas previas experiencias en el cine mainstream le dieron las credenciales necesarias para tomar el control de esta tercera parte y lo hace muy bien.

Lin respetó todo lo instaurado por el director anterior, desde el tono hasta el look and feel establecido desde hace dos películas atrás. Incluso las relaciones entre los personajes se siente sólida, evolucionada y bien llevada. Por su parte, la historia principal se enfoca en el capitán Kirk y su madurez dentro de la Federación, así como su lugar en este universo. Su brújula moral lo hace encaminarse en una misión que lo llevará a enfrentar a una amenaza nunca antes vista y, por primera vez en mucho tiempo, la situación lo colocará fuera de su zona de confort. Esto hace que la historia se estanque un poco, pero ya encaminados hacia el tercer acto, resulta gratificante la forma en la que las cosas comienzan a tomar su lugar.

Obviamente, esto no sería posible sin el villano correcto. Y vaya que Idris Elba hace un gran papel como el antagonista en cuestión. Un ser llamado Krall que buscar destruir a la Federación por medio de un arma de destrucción masiva (¿Dónde hemos visto eso antes…?).

Debo confesar una cosa que pensé camino a escribir este texto. Si nos ponemos a analizar la situación, Star Trek Beyond bien podría ser una copia de Star Trek: Into Darkness. Ni diré más, tan sólo les advertiré que este giro de tuerca no lo vi venir y, para nuestra fortuna, no se filtró en el internet. Y es esta situación la que me hizo salir con una sonrisa en el rostro y pido que la siguiente película no tarde mucho en llegar a la pantalla grande.

En resumen, el U.S.S. Enterprise y su tripulación vuelven a nuestras vidas en un momento en el que el cine de aventura y ciencia ficción se había estancado. Después de estrenos mediocres y huecos, es bueno saber que existen guionistas y directores que procuran mantener entretenidos a su audiencia. Vayan a ver Star Trek Beyond, no se van a arrepentir.

Pd.- Si se lo preguntaban, si, los Beasty Boys suenan en la cinta y no, no es como en el trailer. Les va a gustar, se los aseguro.

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